Según la Academia Estadounidense de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology), mediante la detección y el tratamiento precoces de muchas enfermedades visuales es posible prevenir la pérdida de la visión.
En el caso de los niños, los procedimientos preventivos más importantes consisten en la realización de exámenes oculares rutinarios, en el análisis de control de la visión y en la prevención de los traumatismos oculares. Se debe revisar a los recién nacidos en la sala de bebés para detectar cualquier infección o trastorno ocular. Los niños deben someterse a un primer examen integral de los ojos por los tres años de edad, a menos que exista un trastorno específico o antecedentes, o problemas de visión en la niñez en la familia, que requieran una evaluación más temprana.
Los traumatismos en los ojos son una de las principales causas de la pérdida de la visión en los niños. Los traumatismos oculares hacen referencia a toda lesión de los ojos. La Sociedad Nacional para la Prevención de la Ceguera (National Society to Prevent Blindness) informa que alrededor de un tercio de los casos de pérdida preventable de la visión en los niños menores de 10 años se debe a un traumatismo en el ojo. Como padre, puede evitar que su hijo sufra traumatismos oculares mediante el uso adecuado de equipo de protección durante la práctica de deportes y las actividades de recreación.
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